Parque Nacional Cumbres de Monterrey

 

Redilimitación y Plan de Manejo del PNCM

 

Navegación

 

Presentaciónn2Arriba

Los parques nacionales se constituyen en representaciones biogeográficas a nivel nacional, de uno o más ecosistemas que son significativos por su belleza escénica, su valor científico, educativo, de recreo o histórico, por la existencia de flora y fauna representativa, por su aptitud para el desarrollo del turismo o bien por otras razones análogas de interés general.

El Parque Nacional Cumbres de Monterrey se localiza entre los 100°44’50” y 99°56’05” de longitud oeste y los 25°37’55” y los 25°01’05” de latitud norte, en la zona oeste-centro del Estado de Nuevo León, en colindancia con el Estado de Coahuila, en la Sierra Madre Oriental, donde las formas predominantes son las montañosas con algunas zonas planas.

En dicha región se encuentran desde zonas áridas con especies propias de las regiones desérticas, pasando por matorrales con diversos tipos de vegetación, hasta bosques principalmente de pinos y encinos en las partes más altas, así como pastizales y diversas composiciones florísticas a lo largo de los ríos y cañadas.

En el Parque Nacional Cumbres de Monterrey se encuentran las comunidades vegetales de mayor valor ecológico del Estado de Nuevo León, como lo es el bosque de coníferas y latifoliadas, los chaparrales, el matorral desértico rosetófilo, el matorral submontano y el bosque de galería, reportándose a la fecha 1368 especies de flora y fauna, de las cuales 73 son consideradas en peligro de extinción, amenazadas, endémicas, raras, vulnerables o de protección especial.

Cuenta además con una gran diversidad de especies de fauna silvestre como son el coyote, el puma, el tejón, el mapache, el venado cola blanca, el tlacuache, el armadillo, el jabalí, la zorra gris, la liebre, la ardilla gris y roja, la cotorra serrana oriental, el carpintero arlequín, el pato arcoiris, el cardenal, el halcón pálido, el halcón peregrino y el jilguero americano.

Por los ecosistemas existentes, así como por su extensión y ubicación geográfica, el Parque Nacional Cumbres de Monterrey juega un papel importante para mantener el equilibrio hídrico de la región a través de la conservación de la cubierta vegetal, evitando la erosión en los terrenos de declive y controlando los riesgos de inundaciones del Río Santa Catarina

Por las razones antes expuestas y por ser de interés del Gobierno del Estado de Nuevo León lograr la conservación de los recursos naturales la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca redelimitaron el Parque Nacional Cumbres de Monterrey, a efecto de hacer compatible el desarrollo sustentable de la región con la política ecológica en materia de áreas naturales protegidas, restableciendo con ello el objeto de la primera declaratoria.

En este sentido la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca, en coordinación con el Gobierno del Estado de Nuevo León, la Universidad Autónoma de Nuevo León, el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, y con la participación de instituciones conservacionistas y científicas, realizaron estudios e investigaciones, de los que se desprendió la necesidad de modificar los límites del Parque Nacional Cumbres de Monterrey, para permitir planificar y administrar integralmente el cuidado y uso adecuado de los recursos naturales de la región y proteger las condiciones ambientales para armonizar y dinamizar su desarrollo.

La Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca propuso al Ejecutivo abrogar el decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 24 de noviembre de 1939, por el cual se estableció el Parque Nacional Cumbres de Monterrey y derogar el decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el día 24 de julio de 1942, relativo a la explotación o afectación de terrenos dentro del mismo, por lo que mediante decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el día 17 de noviembre de 2000 se declaró área natural protegida, con el carácter de parque nacional, la región conocida como Cumbres de Monterrey, ubicada en los Municipios de Allende, García, Montemorelos, Monterrey, Rayones, Santa Catarina, Santiago y San Pedro Garza García, en el Estado de Nuevo León, con una superficie total de 177,395-95-45.98 hectáreas

En dicho decreto, el Artículo Cuarto Fracción IV, señala que corresponde a la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca, ahora SEMARNAT, con la participación que corresponda a otras dependencias de la administración pública federal, estatal y municipal así como a los sectores social y privado, elaborar el programa de manejo del parque nacional, con el establecimiento de compromisos para su ejecución.

Así mismo, el Artículo Sexto señala que la Secretaría formulará el programa de manejo de conformidad con lo establecido en el Decreto de creación del área y con sujeción a las disposiciones legales aplicables, señalando el contenido del mismo.

 

 

Objetivos n2Arriba

Objetivo General

  • Contar con un documento rector para la toma de decisiones de la operación, formulado mediante un proceso participativo con la comunidad, que identifique necesidades, establezca prioridades y organice acciones a corto, mediano y largo plazos, para la conservación de la biodiversidad y el aprovechamiento sustentable de los recursos del Parque Nacional Cumbres de Monterrey.
  • Conservar y restaurar las funciones y valores de los ecosistemas del mismo, así como, promover actividades sostenibles de desarrollo y educación ambiental.

 

Objetivos Particulares

  • Contar con una caracterización ambiental del Área Natural Protegida en el contexto nacional, regional y local.
  • Contar con un diagnóstico actualizado y confiable de las condiciones, problemas y conflictos ambientales del Área Natural Protegida.
  • Identificar los principales obstáculos y oportunidades para el logro de los objetivos de conservación y desarrollo, la administración y operación del área.
  • Contar con una zonificación operativa para el manejo del Área Natural Protegida y su zona de influencia.
  • Formular las reglas administrativas del Área Natural Protegida, con base en los objetivos de manejo del área  y en las actividades, usos y aprovechamientos de recursos naturales existentes que se pretenden regular.
  • Contar con un sistema de seguimiento y monitoreo de proyectos, tanto de aspectos biológicos como socioeconómicos del Área Natural Protegida, que permita evaluar los avances del Programa de Manejo.
  • Integrar a los pobladores propietarios y usuarios del Área Natural Protegida en las acciones de planeación, conservación y desarrollo del área.
  • Integrar el listado de especies de flora y fauna silvestres reportadas y existentes en el área.
  • Analizar la situación que guarda la tenencia de la tierra en la superficie comprendida por el polígono del Área Natural  Protegida, incluyendo los programas de regularización de tenencia de la tierra dentro del área, así como los lineamientos para llevarlos a cabo.
  • Establecer  las acciones a realizar en el corto, mediano y largo plazos, en materia de investigación y educación ambientales, de protección y aprovechamiento sustentable de los recursos naturales, la flora y la fauna, para el desarrollo de actividades recreativas, turísticas, obras de infraestructura y demás actividades productivas, de financiamiento para la administración del área, de prevención y control de contingencias, de vigilancia y las demás que por las características propias del área natural protegida se requieran.
  • Establecer  la forma en que se organizará la administración del área, de prevención y los mecanismos de participación de los individuos y las comunidades asentadas en la misma, así como de todas aquellas personas, instituciones, grupos y organizaciones sociales interesadas en su protección y aprovechamiento sustentable.

 

Descripción del Área en el Contexto Nacioanal, Regional y Local

Localización n2Arriba


l Parque Cumbres de Monterrey (en adelante se mencionará solo como Parque), se encuentra ubicado en los Municipios de Allende, García, Montemorelos, Monterrey, Rayones, Santa Catarina (con localidades como La Huasteca), Santiago (con localidades como Potrero Redondo, El Manzano, Laguna de Sánchez y El Cercado) y San Pedro Garza García (La Sierra de Chipinque), en el Estado de Nuevo León, con una superficie total de 177,395-95-45.98 hectáreas (Figura 1).

 

Figura 1. Localización del Parque Nacional Cumbres de Monterrey.


Característica Físicas n2Arriba

 
Fisiografía

El Parque se localiza en el Noreste de México dentro de la Provincia Geológica de la Sierra Madre Oriental, la cual consiste en una cadena montañosa de origen estructural, formada por una serie de plegamientos alargados orientados Nornoreste-Sursureste en su mayoría, que se extiende desde el Suroeste de Monterrey, N.L. hasta Teziutlán, Puebla.  Al Oeste de Monterrey, N.L. se presenta una flexión que se prolonga hasta el Sur de Torreón, teniendo una orientación Este-Oeste, la cual es conocida como Sierra Torreón-Monterrey.

La Sierra Madre Oriental tiene una longitud de alrededor de 600 Km con una anchura promedio de 80 Km.

 

Topografía

 

En el Parque se encuentran condiciones muy variables de topografía, pendientes y orientación de laderas, las cuales tienen efectos importantes en la distribución de la vegetación.  El rango de elevación dentro del área de estudio va desde los 600 msnm hasta los 3,400 msnm (Figura 2).

 

Figura 2. Relieve simualdo del Parque Nacional Cumbres de Monterrey.

 

Las pendientes en el Parque son sumamente variables debido a la compleja topografía del área, encontrándose valores de 0 a 1 % en las zonas más planas, hasta valores de más de 170% en ciertas partes de la Sierra en donde los sedimentos marinos se encuentran en posición vertical.

 

Geología

 

La Sierra Madre Oriental está compuesta por una potente serie de rocas sedimentarias que varían en edad desde el Triásico hasta el Terciario, las cuales fueron depositadas sobre un basamento Paleozoico y Precámbrico. Litológicamente las rocas sedimentarias consisten de calizas, margas, areniscas, lutitas, fosforitas, rocas evaporíticas (yeso, anhidrita, halita) y conglomerados (Figura 3).

 

Figura 3. Geología del Parque Nacional Cumbres de Monterrey

 

Edafología

 

Los suelos de la zona norte del Parque, son típicos de las regiones semiáridas, encontrándose principalmente litosoles en combinación con rendzinas, fluvisoles y feozem, los cuales se asocian con vegetación desértica (Figura 4).

Figura 4. Suelos del Parque Nacional Cumbres de Monterrey.

 

La mayor parte de los suelos presentan características de poco profundos y de texturas gruesas o con subsuelos duros y poco permeables, presentando, una morfología de perfiles variada,  donde los horizontes o capas que los constituyen se han formado en el medio actual o bien, son relictos de un régimen anterior más húmedo.

Por otra parte, las condiciones naturales y el uso que se ha venido realizando a los suelos de la planicie propician una concentración excesiva de sales que culmina en la formación de horizontes salinos, pero además, estos suelos presentan en su perfil carbonatos de calcio, formándose en algunos de ellos, horizontes cálcicos y petrocálcicos.

 

Hidrología Superficial

 

La zona del Parque forma parte de la región hidrológica del Río Bravo (RH #24), según INEGI 1986.  Esta región es una vasta extensión que cubre una superficie de más de 39,000 Km2 e incluye a corrientes tan importantes como los ríos Bravo, San Juan y Pesquería (Figura 5). 

Figura 5. Hidrología superficial del Parque Nacional Cumbres de Monterrey.

 

En la zona del Parque se originan varias corrientes pluviales de gran importancia, destacando, ya sea por su caudal o posición geográfica, los siguientes afluentes:  El río Santa Catarina, el cual es el de mayor extensión y cobertura, presentando una área de captación superior al 80% de la superficie total del Parque y el río Ramos el cual se encuentra en el extremo Sureste del Parque y se une al río San Juan.

 

Hidrología Subterranea

 

De acuerdo a INEGI (1986), en el estado de Nuevo León existen cuatro grandes áreas o unidades de hidrología subterránea en el Parque, localizadas al Suroeste de las Sierras de Las Mitras y El Fraile, en el área de Montemorelos, en los valles intermontanos de las sierras y en las áreas restringidas y estrechas de las sierras donde se presentan materiales arcillo-arenosos y grava, con alta permeabilidad.

 

Clima

 

El área de estudio se encuentra localizada dentro de la zona subtropical de alta presión; esta posición de latitud y su altitud sobre el nivel del mar intervienen en el comportamiento climático influido por masas de aire marino, continental y de circulación superior que dan lugar a un solo máximo térmico, típico de las zonas subtropicales, así como un amplio rango térmico, también característico de éstas regiones.

La parte Norte de la República es una zona de lluvias escasas donde la aridez responde a la situación geográfica respecto a la faja subtropical de alta presión.  Casi toda el área tiene mayor influencia de las lluvias estacionales de verano, donde las precipitaciones originan fuertes chubascos de tipo convectivo y solo hacia el Sur y Suroeste las lluvias que se presentan son de tipo orográfico por lo que también son abundantes.

 

Característica Biológicas n2Arriba

 
Vegetación

Los tipos de vegetación presentes en el Parque, se clasificaron de acuerdo a INEGI y se describen a continuación (Figura 6).

Figura 6. Tipos de vegetación del Parque Nacional Cumbres de M;onterrey.

 

Matorrales

 Se distinguen tipos de vegetación como los matorrales desérticos rosetófilos, matorrales desérticos micrófilos y matorrales submontanos.

Matorral desértico rosetófilo.  Se caracteriza principalmente porque las especies predominantes tienen un biotipo en forma arrosetada, y estas comunidades pueden estar agrupadas en varias asociaciones, dependiendo del porcentaje de elementos con espinas o presencia de otros elementos con forma de vida de nopal.  En estos tipos de asociaciones, las especies predominantes no exceden de 1.5 a 2 m de altura, presentándose dos niveles de estratos, aquellos constituidos por los rosetófilos, y un estrato herbáceo de hasta 0.5 m de altura. Se localizan en las áreas más áridas del Parque (Mpio. Santa. Catarina) y en las pendientes pronunciadas con abundancia de litosoles. Dentro de las especies en peligro y listadas por la NOM-ECOL-059-94 está Agave victoriae-reginae, especie que se desarrolla en escasos reductos de acantilados en el Cañón de La Huasteca.

Los elementos predominantes son:  Agave lecheguilla (lechuguilla), Yucca spp. (palmas),  Hechtia glomerata (guapilla) y Dasylirion wheeleri.  En las asociaciones subinermes de este tipo de vegetación, se encuentran frecuentemente las  siguientes especies  en el estrato superior:  Mimosa aculeaticarpa, Cordia boissieri (anacahuita), Acacia rigidula (chaparro prieto), Neopringlea integrifolia, Celtis pallida, Bernardia myricaefolia, Diospyros texana (chapote).  En las asociaciones de nopalera de este tipo de vegetación se encuentran frecuentemente en el estrato superior además de las anteriores, las siguientes especies:  Berberis trifoliolata, Condalia lycioides, Forestiera angustifolia y Salvia sp.  En el estrato arbustivo se encuentran:  Karwinskia humboldtiana, Brickelia veronicaefolia, Opuntia leptocaulis, Jatropha dioica (sangre de drago), Zexmenia hispida, y gramíneas.

Matorral desértico micrófilo.  Este tipo de vegetación se caracteriza porque las especies predominantes poseen hojas pequeñas y hojas compuestas por foliolos diminutos. Estas especies alcanzan hasta 1.5 m de altura.  Estas comunidades presentan un estrato inferior bien definido que alcanza los 0.50 m de altura.

Las especies predominantes en el estrato superior son Larrea tridentata (gobernadora), Viguiera stenoloba, Citharexylum brachyanthum, Fluorensia cernua (hojasén), Mimosa malacophylla (uña de gato), Acacia rigidula (chaparro prieto)y Lantana macropoda. En algunas ocasiones, se encuentran esparcidos algunos elementos de Yucca treculeana, de hasta 4 m de altura.  En el estrato inferior, se encuentran Agave lecheguilla (lechuguilla), Guaiacum angustifolia (guayacán) y Opuntia leptocaulis.

Matorral submontano.  Está caracterizado por especies con ramificación desde la base, de hojas pequeñas o micrófilas, armadas con espinas (dependiendo del nivel de aridez y perturbación en las comunidades). Algunas especies son inermes de hoja suave y de tamaño mediano.  Durante la época de secas (Octubre-Abril) otras especies pierden sus hojas.  Este tipo de comunidades se desarrollan en los taludes inferiores y forman un área que separa a los organismos del matorral xerófito espinoso en las planicies,  de los bosques de Quercus, en los taludes superiores.

Cuando los suelos se tornan poco profundos, se establece una asociación característica de Acacia rigidula y Havardia pallens con variados organismos arbustivos como Cordia boissieri (anacahuita) y Caesalpinia mexicana.  En condiciones más secas y con suelos más profundos, la vegetación cambia gradualmente, y los taxa cambian paulatinamente, predominando Bernardia myricaefolia, Karwinsxia humboldtiana; Leucophyllum texanum, Acacia berlandieri y Neopringlea integrifolia.

En las partes más profundas de los valles, entremezclados con especies arbóreas y arbustivas del matorral, se encuentra Prosopis glandulosa, formando comunidades altas y cerradas, interrumpidas por la presencia de caminos y veredas convergentes hacia las zonas de pastoreo o de explotación de canteras (Valdez Tamez, 1981).  En áreas protegidas con alto grado de humedad, se encuentran en el estrato herbáceo: Polypodium polypodioides, Phanerophlebia sp, Notolaena sinuata var. Integerrima, Adiantum capilus-veneris y Sellaginella pilifera que cubre las rocas (Gutiérrez Lobatos, 1970).

Estas comunidades son muy ricas en especies de gramíneas y ciperáceas.  Para el Estado de Nuevo León, el matorral submontano es el que comprende al mayor número de especies de estos grupos.  Existen 88 especies de gramíneas y 23 especies de ciperáceas en estas comunidades, lo que representa el 73 y 56% del total de especies reportadas para el Estado, respectivamente. De las 88 especies presentes en el municipio de Santiago N.L., 54 gramíneas y 15 ciperáceas se encuentran dentro del Parque.

Dentro del Parque se encuentran alrededor de 226 especies de plantas arbustivas. Predominan las familias Leguminosae (32 especies), Cactaceae (25), Asteraceae (23), Agavaceae (12), Rutaceae (10) y Verbenaceae (10). La flora arbustiva del matorral submontano queda conformada por seis principales formas biológicas, árboles, arbustos inermes, arbustos espinosos, rosetófilas, crasicaules y enredaderas. La mayor diversidad de especies dentro del Parque se presenta entre los municipios de Allende y Monterrey, donde se registraron 178 especies.

Este tipo de vegetación puede subdividirse en tres tipos de asociaciones:  las asociaciones inermes, las subinermes y las espinosas:

Asociación de matorral submontano inerme.   Este tipo de matorral se encuentra en laderas y planicies con suelos de texturas finas y ocupa pequeñas extensiones de tierra.  Esta asociación forma comunidades de hasta 6 m de altura y los principales componentes en el estrato superior son:  Decatropis bicolor, Helietta parvifolia (barreta), Neopringlea integrifolia, Amyris madrensis, Diospyros texana (chapote), Colubrina greggii y Acacia berlandieri.  En el estrato medio (hasta 1.5 m de altura),se encuentra Bernardia myricaefolia y Neopringlea integrifolia.  En el estrato bajo (alcanza una altura hasta 0.5 m), son frecuentes:  Croton fruticulosus, Karwinskia humboldtiana (coyotillo), Agave spp., Zexmenia hispida, Eupatorium sp., Ruellia sp. y Lantana citrosa

Asociación de matorral submontano subinerme.  El matorral subinerme se encuentra en el talud inferior Norte de la Sierra Madre Oriental y de las montañas aisladas, así mismo en la planicie superior centro occidental.  Este tipo de vegetación se caracteriza por alcanzar las mayores alturas como comunidad vegetal dentro de los matorrales.  En el estrato superior, del 25 al 50% de las especies predominantes poseen espinas y alcanzan hasta 8 m de altura dependiendo del grado de conservación del ecosistema. Existe un estrato medio y uno bajo bien diferenciados. Este matorral se distribuye desde 700 hasta 1,700 msnm.

En el estrato superior los elementos predominantes son:  Cordia boissieri (anacahuita), Decatropis bicolor, Acacia berlandieri, Havardia pallens (tenaza), Zanthoxylum fagara (colima), Sophora secundiflora, Colubrina greggii, Aloysia gratissima, Gochnatia hypoleuca, Acacia berlandieri (guajillo), Acacia rigidula (chaparro prieto), Fraxinus greggii, Helietta parvifolia (barreta) y Ebenopsis ebano (ébano).  En algunas ocasiones es posible encontrar Yucca filifera como elemento importante en este estrato.  El estrato medio alcanza alturas de hasta 2.5 m y las especies más frecuentes son:  Bernardia myricaefolia, Dasylirion wheeleri, Cordia boissieri, Acacia rigidula (chaparro prieto), Celtis pallida (granjeno), Opuntia imbricata, Guaiacum angustifolium (guayacán), Zanthoxylum fagara, Schaefferia cuneifolia, Karwinskia humboldtiana (coyotillo), Calliandra conferta, Citharexylum brachyanthum, Prosopis glandulosa (mezquite), Salvia ballotaeflora, Callicarpa pringlei, Leucophyllum sp. y Ehretia anacua (anacua).  El estrato bajo de estas asociaciones llega a alcanzar alturas de hasta 1.0 m, y las principales especies encontradas son: Ruellia sp., Agave lecheguilla, Gochnatia hypoleuca y Opuntia leptocaulis  (tasajillo).

Asociación de matorral submontano espinoso.  Este tipo de asociación llega a alcanzar una altura de 5 a 6 m  Del 75 al 100% de los elementos predominantes presentan espinas y poseen tres estratos bien definidos.  De acuerdo a INEGI (1977), esta comunidad se divide en:

a) Matorral mediano subperennifolio. Ubicado en la planicie superior, desde la zona de Apodaca hasta el Sureste.  Especies representativas son: Acacia rigidula (chaparro prieto), A. berlandieri (huajillo), A. farnesiana (huizache), A. wrightii (uña de gato), A. greggii (uña de gato) , Cordia boissieri (anacahuita), Cercidium macrum (palo verde), Prosopis glandulosa (mezquite), Guacacum angustifolium (guayacán), Zanthoxylum fagara.

b) Matorral bajo subperennifolio. Esta formación se encuentra asociada a lo anterior, sólo que se caracteriza por medir un máximo de 2.00 m de altura.  Especies características son: Acacia rigidula  (chaparro prieto), Opuntia leptocaulis (tasajillo), Koeberlinia spinosa.

En general, en el estrato superior los elementos más comunes son:  Prosopis glandulosa (mezquite), Celtis pallida (granjeno), Zanthoxylum fagara (colima), Cordia boissieri (anacahuita), Ehretia anacua (anacua), Acacia roemeriana, Yucca filifera (palma), Havardia pallens (tenaza), Acacia rigidula (chaparro prieto) y Syderoxylon celastrinum (coma).  El estrato intermedio alcanza alturas hasta de 3 m  Como en el caso anterior, dependiendo del grado de perturbación y recuperación, algunos elementos jóvenes del estrato superior se entremezclan en este estrato.  Las especies más comunes son:  Condalia spathulata, Proposis glandulosa (mezquite), Celtis pallida (granjeno), Aloysia gratissima, Forestiera angustifolia, Croton torreyanus, Condalia hookeri, Guacum angustifolium (guayacán).  En el estrato bajo de estas asociaciones (hasta 0.5 m), son frecuentes:  Bouteloua trifida, Gymnosperma glutinosum, Ambrosia psilostachya,  Opuntia leptocaulis (tasajillo), Bouteloua trifida, Trichloris pluriflora, Aristida pansa, Lantana macropoda, Karwinskia humboldtinana y Ambrosia aretmisifolia, entre otras.

Bosques 

Bosques de pino piñonero.  En la vertiente Suroeste de la Sierra se encuentra bien representado el pinar de piñoneros (Pinus cembroides).  Este tipo de vegetación se encuentra en colindancia con los matorrales de la zona árida por lo que es común encontrar elementos típicos del desierto dentro de esta comunidad que se distribuye desde los 2,000 a 2,500 m en cañones abiertos y de los 1,850 a los 2,300 m en lugares protegidos o en cañones estrechos en Santiago. 

Estos bosques representan un área de transición entre los bosques de pino y encino que se encuentran en las zonas más altas y la vegetación xerófita del altiplano mexicano.  Posee además una composición florística definida y forma a menudo asociaciones con Juniperus, Quercus y Pinus.  Este pinar llega a medir en ocasiones hasta 14 m, aunque comúnmente mide entre 8 a 10 m de altura.  Se distinguen tres estratos, el arbóreo, arbustivo y herbáceo. 

En el estrato arbóreo las especies más frecuentes son:  Pinus cembroides (pino piñonero), Yucca carnerosana (palma samandoca), Pinus arizonica (pino), P. duranguensis f. quinquefoliata (pino), P. pseudostrobus var. estevezi (pinabete),  P. spp. (pino), Arbutus xalapensis (madroño), Cupressus arizonica (cedro), Juniperus monosperma (cedro) y J. flaccida (cedro).  En ocasiones, algunos encinos se encuentran dentro de este pinar como Quercus laeta, y Quercus spp.  En el estrato arbustivo, las especies más frecuentes son:  Sophora secundiflora, Rhus virens  (lantrisco), Leucaena greggii (sacuta) y Juniperus sp.  En el estrato herbáceo los elementos más comunes son: Erioneuron grandiflorum, Aristida pansa, Buchloe dactyloides, Mimosa texana.  Las especies trepadoras más comunes son Maurandya barckayana, Lonicera pilosa, Desmodium lindheimeri y Mandevilla foliosa que se encuentran en lugares donde el sotobosque es más espeso.  Las epífitas más comunes reportadas son:  Tillandsia recurvata, T. usneoides y  los líquenes Teloschites flavicans, Usnea strigosa, Ramalina sp. y Parmelia sp.

Bosques de pino.  Estos bosques rara vez forman masas puras ya que se entremezclan en diversas proporciones con varias especies de encinos.  En aquellas asociaciones que no hacen ecotono con la zona árida, las especies de pinos más frecuentes en el estrato arbóreo son: Pinus durangensis f. quinquefoliata, P. pseudostrobus, P. pseudostrobus var. estevezi (pinabete) y P. teocote (pino chino). 

En las partes más altas de la Sierra, se encuentran entremezcladas otras especies características del bosque reconocido como “montane mesic forest”.  Los elementos del estrato arbóreo son: Pinus pseudostrobus var. estevezi (pinabete), Pseutotsuga menziesi, (hayarín), Abies vejari (guayamel blanco), Juglans major (nogal), y Picea martinezi, entre otros (Capó, 1972).  En el estrato arbustivo se encuentran presentes las siguientes especies: Quercus greggii, Prunus serotina, Quercus hypoxantha, Q. sideroxyla, Arbutus xalapensis, Archtostaphylos pungens (manzanita), Ceanothus coeruleus, Litsea novolentis, Malacomeies denticulata, Juniperus monosperma (cedro) y Quercus affinis.  En el estrato herbáceo se encuentran: Pteridium aquilinum var. caudatum, Geranium mexicanum, Pellaea atropurpurea, Senecio seemannii, Desmodium neomexicanum, Asplenium resiliens, Hedeoma palmeri, Hedeoma palmeri, Stevia micrantha, Rhus radicans, Zexmenia hispida, Cheilanthes aemula, Erigeron modestus, Poliomintha incana, Cheilanthes alabamensis, Erigeron tenellus, Nasella eminens, Stevia rhombifolia, Cuphea cyane y Polypodium guttatum.

En las partes más altas de la Sierra se encuentran algunas comunidades de bosques de Picea mexicana.  En el estrato arbóreo también se mezclan con Pinus pseudostrobus var. estevezi y Pseudotsuga menziesi

Bosque mixto de pino-encino.  Este tipo de comunidades vegetales tienen una amplia distribución altitudinal en la Sierra, se encuentran desde los 800 a los 2,800 msnm. En general, aquellas comunidades que se encuentran hacia la vertiente Suroeste se caracterizan por la presencia de especies esclerófilas, es decir con hojas gruesas y pequeñas, mientras que hacia las partes más altas o más protegidas, los componentes de estos bosques presentan hojas de mayor tamaño y más delgadas.  Estas comunidades vegetales forman un complejo que incluye aquellas de tamaño más o menos pequeño (6-8 m), abiertas, de baja densidad hasta aquellas comunidades de las zonas altas que forman asociaciones más altas y densas. 

Las especies de pino más comunes en el estrato arbóreo son:  Pinus pseudostrobus (pino real), P. duranguensis f. quinquefoliata, P. teocote (pino chino) y P. pseudostrobus var. estevezi (pinabete).  Además es frecuente encontrar las siguientes especies:  Arbutus xalapensis, Juniperus sp. y Arbutus arizonica.  Las especies de encino más frecuentes son:  Quercus polymorpha, Q. rysophylla, Q. graciliformis, Q. laeta, Q. mexicana, Q. rugosa y Q. laceyi.  En el estrato arbustivo, las especies más abundantes son:  Quercus canbyi, Litsea novolentis, Comarostaphyllus polifolia, Crataegus greggiana (tejocote), Colubrina greggii, Rhus radicans, Juniperus monosperma (cedro), y Rhus virens (lantrisco).  El estrato herbáceo está representado por Mildella intramarginalis var. serratifolia, Ranunculus hydrocharoides, Sisyrinchium angustifolium, Pteridium aquilinium var. caudatum, Geranium mexicanum, Phanerophlebia umbonata, Bouvardia ternifolia, Asplenium resiliens, Acalypha phleoides, Zexmenia hispida, Erigeron tenellus, Nasella eminens y Cuphea cyanea, entre otras.

Bosques de encinos.  Este tipo de bosques se caracterizan por la dominancia de las especies del género Quercus que forman comunidades cuya distribución altitudinal va desde los 800 msnm, y en ocasiones a menores alturas (650 m) debido a las condiciones de humedad, topografía y temperatura que los favorecen. Esta es la comunidad forestal templada más rica en el área de la Sierra.  Se les encuentra actualmente en las áreas de la Sierra con pendientes mayores al 15 o 20%. 

Las especies de encino (Quercus) más frecuentes en el estrato arbóreo son:  Q. polymorpha, Q. grisea, Q. graciliformis, Q. risophylla, Q. canbyi, Q. oblongifolia, Q. laeta, Q. mexicana, Q. rugosa, Q. laceyi  y Q. intricata.  Entremezclados con los encinos, es frecuente encontrar: Juniperus monosperma, J. flaccida, Pinus cembroides, Arbutus xalapensis, Juglans sp., Pinus durangensis f. quinquefoliata, P. teocote, P. pseudostrobus y Prunus serotina.  En el estrato arbustivo se encuentran las siguientes especies:  Acacia rigidula (chaparro prieto), Acacia farnesiana (huizache), Calliandra conferta, Carya miristicaeformis (nogalillo), Croton fruticulosus, Dasylirion sp., Opuntia lindheimeri, Cordia boissieri (anacahuita), Gymnosperma glutinosum, Havardia pallens (tenaza), Zanthoxyllum fagara (colima), Randia laetevirens y Xylosma flexuosum.  En el estrato herbáceo son frecuentes:  Polypodium polypodioides var. michauxianum, Bouteloua curtipendula, Cyperus sp., Mildella intramarginalis var. serratifolia, Ranunculus sp., Sisyrihchium angustifolium, Erioneuron grandiflorum, Aristida pansa, Aristida sp, Tillandsia bipinnatum, Croton fruticulosus, Asplenium resiliens, Thalictrum sp., Eupatorium viburnoides, Oxalis violacea, Stellaria cuspidata, Dalea scandens var. paucifolia, Rhynchosia senna var. Angustifolia y Rivina humulis.

Bosque de encinos (chaparral).  Se localizan en la vertiente suroeste de la Sierra Madre Oriental, principalmente en altitudes entre 1,800 y 2,800 m, y en algunos sitios del Estado se ha reportado desde los 1,100 msnm. Estos encinares se caracterizan por presentar hojas duras y tiesas, quizá como una adaptación a las condiciones desérticas.  Además esta comunidad se encuentra entre el matorral submontano y el bosque mixto.

Los chaparrales alcanzan alturas hasta de 4.5 m y se encuentra asociado a Brahea dulcis, siendo las especies de encino (Quercus) más comunes:  Quercus hypoxantha, Q. greggii, Q. sideroxyla, Q. rugosa, Q. aff. fusiformis, Q. mohriana, Q. emoryi, Q. intricata, Q. mexicana, Q. muhlenbergi, Q. microphylla, principalmente.  Otras especies comunes en el estrato superior del chaparral son:  Arbutus xalapensis (madroño), Bauxleyanthus salicifolios, Parkinsonia aculeata, Prosopis sp. (mezquite), Porophyllum porophylloides, Aristida pansa, Acacia sp. Muhlenbergia schreberi, Opuntia sp. (nopal), Dasylirium texanum, Cercocarpus montanus, Sophora secundiflora, Acacia berlandieri, Dodonaea viscosa y Juniperus sp. En el estrato medio son frecuentes ya sea individuos jóvenes del estrato superior o las siguentes especies:  Baccharis salicifolia, Opuntia leptocaulis (tasajillo), Opuntia spp., Solanum elaeagnifolium, Aloysia gratissima, Heimia salicifolia, Agave lecheguilla (lechuguilla), Leucophyllum laevigatum, L. frutescens, y Loeselia coerulea.  En el estrato inferior se encuentran:  Cynodon dactylon, Muhlenbergia sp., Erioneuron grandiflorum, Aristida pansa, Eragrostis intermedia, Parthenium hysterophorus, Brickelia veronicaefolia, Cheilantes villosa, Cercocarpus mojadensis, Chrysactinia mexicana, Sporolobus sp. (cola de zorra), Agave aff. falcata y Sporobolus sp. (avenilla).

Vegetación riparia.  Este tipo de comunidades vegetales son muy heterogéneas y se distribuyen a lo largo de los ríos y arroyos desde las partes más bajas hasta los 2,800 msnm.  En las zonas más bajas, planas y abiertas, es común el mezquite (Prosopis laevigata) que conserva su follaje verde aún durante la sequía.  Estas comunidades vegetales se establecen en suelos profundos y desarrollan un sistema de raíz que alcanza los mantos freáticos más profundos, por lo que permanecen verdes durante todo el año.

Bosque en galería.  Este tipo de comunidad se caracteriza, como su nombre lo indica, por formar comunidades estratificadas en galería en cañadas y zonas protegidas a lo largo de los ríos y arroyos.  Siendo características en los cañones de las Sierra las especies de hoja perenne o parcialmente decidua, las cuales pueden incluir trepadoras o epífitas (heno), dándole una apariencia única.  Las especies representativas de estas comunidades son: Taxodium mucronatum (ahuehuete), Populus spp. (álamo), Salix spp. (sauce) y Platanus occidentalis.  Las áreas con este tipo de vegetación se encuentran en los ríos San Juan, Ramos y Garrapatas y sus afluentes.  También se reportan comunidades en buen estado en los Cañones del Diente y La Posada.  Un detalle importante es la distribución a la que tienden estas comunidades:  crean manchones densos que se intercalan con dos estratos; uno constituido por matorral subinerme y otro conformado por el pastizal.  Son comunes:  Condalia lycioides, Nicotiana glauca, Koeberlinia espinosa, Flourensia cernua y Baccharis glutionosa (representantes del matorral subinerme) y Sporolobus airioides (representante de los pastizales).

Pastizales

Este tipo de vegetación se encuentra en áreas restringidas dentro de la zona de estudio. En el Oriente del estado de Nuevo León existen 26 géneros y 55 especies de pastos, que incluyen 5 especies naturalizadas y 2 introducidas. Las especies más abundantes pertenecen a los géneros Bouteloua, Aristida, Chloris, Hilaria, Panicum, Setaria, Sporobulus, Trichachne y Tridens.

Existen zonas pequeñas, donde se ha eliminado la vegetación natural y se han inducido pastizales con fines pecuarios, siendo las especies cultivadas Hordeum vulgare, Sacale cereale, Cenchrus ciliaris, Panicum antidotale, Sorgum vulgare y Zea mays

Entre las gramíneas más abundantes se puede citar a Sporolobus texanus, Tridens texanus, T. muticus, Bouteloua trifida, Chloris virgata, Setaria machrostachya, Cenchrus panciflorus, Digitaria californica y D. machrostachya.

En el área de la Sierra Madre Oriental, los pastizales forman pequeños manchones en áreas restringidas que se establecen en zonas planas o de topografía ligeramente ondulada y con menor frecuencia se presentan en declives pronunciados, por lo que se encuentran principalmente en  la base de la Sierra y en los cañones de la misma, siendo poco abundantes. Los pastos más comunes son: Cenchrus ciliaris (zacatebuffel), Boteloua trifida, Setaria sp., Aristida pansa, A. adscensionis, Sorghum halepense (zacate johnson o zacategringo), Andropogon sp., Rhychelytrum repens, Digitaria ciliaris, Eragrostis palmeri, Choris ciliata y Paspalum langei. Además se encuentran entremezclados individuos aislados de otras especies de plantas, como son: Prosopis glandulosa, Acacia farnesiana, A. rigidula, Havardia pallens, Castela erecta var. texana, Schaefferia cuneifolia, Forestiera angustifolia, Clematis drumandii, Gochnatia hypoleuca, Yucca filifera, Helietta parvifolia, Zexmenia sp., Havardia pallens y Ebanopsis ebano, entre otras.

 

Fauna silvestre

 Se reportan 51 especies de fauna que se encuentran listadas en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-ECOL-2001, la cual, determina las especies y subespecies de flora y fauna silvestres terrestres y acuáticas en peligro de extinción, amenazadas, raras, endémicas y las sujetas a protección especial (Tabla 1).

De particular interés es Rhynchopsitta terrisi (cotorra enana), la cual es una especie endémica en la porción más septentrional de la Sierra Madre Oriental encontrándose dentro del parque, con una población estimada en no más de 2,000 individuos.  El hábitat principal de esta especie se restringe a los bosques mixtos de pino de la Sierra, con un rango altitudinal que va de los 2,000 a 3,500 m habiendo sido reportada hasta altitudes de 1,300 m. 

 

Algunas especies de fauna silvestre catalogadas en un nivel de riesgo

 

Especie

Orden

NOM-059 (2001)

Falco mexicanus

Ave

A

Strix occidentalis

Ave

A

Rhynchopsitta terrisi

Ave

P

Amazona viridigenalis

Ave

P*

Falco peregrinus

Ave

P

Danaus plexippus

Invertebrado

Pr

Herpailurus  yagouaroundi

Mamífero

A

Leopardus pardalis

Mamífero

P

Ursus americanus eremicus

Mamífero

P

Crotalus durissus

Reptil

Pr

Crotalus lepidus

Reptil

Pr

Lampropeltis mexicana

Reptil

A*

Leptophis mexicanus

Reptil

A

Tropidodipsas sartori macdougalli

Reptil

Pr*

 

Otra especie de psitácido, el loro tamaulipeco (Amazona viridigenalis) es muy apreciada como ave de ornato en cautiverio.  Habita los bosques en galería y las faldas de las montañas en la zona del Parque. 

Especies de aves depredadoras como lo son el halcón peregrino (Falco peregrinus) y el tecolote moteado (Strix occidentalis) también habitan dentro del Parque.  Estas especies por sus hábitos depredadores se ven más severamente afectadas por la pérdida de hábitat que ha ocurrido en el Parque.  Ambas especies están incluidas en la NOM-059-ECOL-2001, como especies amenazadas.

El oso negro (Ursus americanus eremicus) ha sido reportado en la Sierra Madre Oriental. Esta especie se encuentra en la NOM-059-ECOL-2001 como “en peligro de extinción”.  

Para Leopardus pardalis albescens Pucheran (ocelote), en el estado de Nuevo León no se han realizado estudios que determinen su estado.  Su corredor natural son los límites entre Nuevo León y Tamaulipas, en zonas tropicales o de transición.

El Herpailurus yagouaroundi cacomitli Berlandieri (jaguarundi), habita en el matorral denso, en mezquitales, áreas con cactus, en la planicie y en las laderas de la Sierra.

El jaguar (Panthera onca veraecrusis) se observa con mayor frecuencia en Bosques de Encinos, de Pino-Encino y en menor frecuencia en Matorral Submontano. La sección sur del Parque forma parte del hábitat que frecuenta, junto con la continuación de la Sierra Madre Oriental hacia Tamaulipas.

Otro papel que juega la flora natural y que ha sido poco estudiado, es el hábitat que representa la Sierra Madre Oriental para las especies migratorias, fundamentalmente para aquellas que provienen de las zonas montañosas del noreste de Estados Unidos y Canadá.  La Sierra Madre constituye el primer macizo montañoso con hábitat de bosque que en la ruta de migración invernal.  Encuentran especies como la mariposa monarca (Danaus plexippus) y diversas especies de patos.

Se han publicado varios registros respecto a la herpetofauna del Parque, entre los cuales se indica que existen zonas de intergradación, como es el caso de la culebra Masticophis taeniatus, subespecies no descritas, como las culebras Tropidodipsas sartori y Leptophis mexicanus, y la rana Hylactophryne augusti, además especies que sólo se han reportado una ocasión y que su presencia es cuestionable, como es el caso de la culebra Amastridium sapperi, y subespecies con nomen nudum, como la cascabel Crotalus durissus ¨neolonensis¨, es importante señalar que más estudios en esta zona podrán aclarar las relaciones, tanto ecológicas como filogenéticas entre las culebras Lampropeltis mexicana y Lampropeltis alterna, a las que algunos autores han considerado como la misma especie, también sería interesante aclarar las relaciones entre las subespecies de la cascabel de las rocas, ya que tres de ellas han sido reportadas dentro, ó en zonas cercanas al Parque.  Estas subespecies son: Crotalus lepidus lepidus, C. l. castaneus y C. l. morulus

 

 

Diagnóstico n2Arriba

 
Recursos Renovables

Los tipos de vegetación presentes en el Parque, se clasificaron de acuerdo a INEGI y se describen a continuación (Figura 6).

El objeto del diagnóstico es el identificar y jerarquizar las oportunidades para el manejo operativo del Área Natural Protegida, así como los principales problemas ambientales dentro de ésta. Con la finalidad de facilitar la identificación de dichas oportunidades de manejo, así como la toma de decisiones, se llevó a cabo la división del Parque en 4 regiones: .

  1. La Huasteca
  2. El Cañón del Huajuco
  3. Laguna de Sánchez y
  4. La Trinidad

Esta división está basada en la presencia y distribución de especies de acuerdo a las comunidades vegetales presentes en el área de estudio. La región de la Huasteca se caracteriza por presentar una vegetación semi-árida con elementos bajos de vegetación xerófila como matorrales de Larrea, de Quercus y bosques bajos de coníferas. Este lugar presenta una variante importante dentro del Parque con características de poca humedad, lo que determina la existencia de especies propias de lugares áridos a semiáridos.

La región denominada el Huajuco presenta condiciones climáticas favorables para el desarrollo de matorrales submontanos altos y densos, al igual que bosques de encino, y pino–encino, lo que implica una gran diversificación en estratos vegetativos. En ésta región se concentra la mayor actividad turística y recreativa del Parque debido a su cercanía con la ciudad de Monterrey.

La región de Laguna de Sánchez es un sitio aún con afluencia turística y donde la actividad humana es notable. La región se cataloga como templada caracterizada por un bosque de encino y pino.

La Trinidad comprende la parte sur del Área Natural Protegida, no obstante de abarcar partes bajas del parque, las cuales están caracterizadas por matorral submontano, áreas abiertas y con disturbio, lo característico de la zona son los bosques de pino en las partes montañosas, los cuales se diferencian fuertemente en composición, tamaño y estructura de los presentes en las otras regiones.

 

Diagnóstico de la Flora del Parque 

 

Aunque las asociaciones vegetales nativas del Parque se encuentran relativamente en condiciones aceptables en su composición y aún predomina la flora nativa, se observan signos de fuerte disturbio por parte del hombre directa e indirectamente. Los efectos manifiestos del deterioro ecológico del Parque los podemos evidenciar en las prácticas de manejo que ahí se llevan a cabo.

 

emos evidenciar en las prácticas de manejo que ahí se llevan a cabo.

  1. Tala Clandestina

El corte de herbáceas, arbustos y árboles para cualquier fin es evidente en toda el área, desde la tala de vegetación nativa para introducir pastizales, siembra de hortalizas y frutales hasta la tala total para fines de construcción de asentamientos humanos, sitios de recreo, hoteles, etc. Las comunidades vegetales más impactadas son las que se localizan en las partes bajas, donde se desarrolla el matorral, especialmente en planicies con pendientes menores a 10%, a los lados de los diferentes caminos, gran parte de la vegetación arbustiva y herbácea ha sido erradicada y buena parte de los sitios han sido invadidos con vegetación secundaria y con gran número de malezas adventicias.

Las áreas de matorral donde se desarrollan especies arbustivas con desarrollo monopódico de troncos actualmente están siendo explotadas para producción de leña a baja y alta escala, es fácil observar en las partes aledañas a los asentamientos humanos la erradicación de especies maderables para uso energético, producción de leña, postería, enseres domésticos, etc. El mismo efecto es palpable en las asociaciones de encinares y coníferas.

La regulación de corta y marcado de árboles no es respetada por los pobladores de la zona, en cañones y cerros donde la vegetación de encinos y pinos es densa es común encontrar solo tocones de ambos taxa que han sido cortados y trozados en el mismo sitio. En los cañones es común presenciar el apilamiento de trozas de encinos y pinos con diámetros menores a los permitidos para el fin de producción maderera.

  1. Degradación del Paisaje

El efecto más evidente es el desarrollo y crecimiento de áreas urbanas, casas, caminos pavimentados y sin pavimentar así como áreas para pastoreo incontrolado. Entre los efectos visibles de deterioro del paisaje más frecuentes son la casi total erradicación de las especies vegetales en las áreas donde existen asentamientos humanos, desde los taxa de matorral hasta las coníferas. La presencia de cárcavas en los alrededores de las comunidades rurales es signo del mal manejo del suelo producto de la tala total de especies vegetales que retienen el suelo.
La erosión de suelo trae como consecuencia una baja productividad vegetal, y en caso extremo, la pérdida total de suelo, como ocurre en los sitios donde los árboles han sido erradicados por completo y la retención de suelo que realizan es impedida. Entre las actividades de manejo de bosque mal aplicadas es la tala de especies vegetales para la construcción de cercas para delimitar superficies privadas, esta acción requiere de grandes cantidades de madera de postería para los pilotes, y es más acentuada en los pinares, dado que se cortan árboles que inician su desarrollo y no alcanzan la madurez, no retienen el suelo y no producen semilla para perpetuación de la cubierta vegetal.

  1. Pérdida de Diversidad 

Entre los efectos más dramáticos que se aprecian en el Parque es la extensa superficie de terreno que se ha perdido como consecuencia del impacto antropogénico. La erradicación de la flora autóctona o la relativa cercanía de la urbanización a sitios con nichos particulares de climatología y flora ha influido en la destrucción de paisajes únicos que albergan especies endémicas o raras. Entre las áreas que están sufriendo este acoso son El Butano, área increíblemente rica en especies de coníferas, que en ningún otro lado de Nuevo León y quizá en México encontramos, aquí confluyen 6 géneros de coníferas: Pinus, Abies, Taxus, Cupressus, Picea y Pseudotsuga.

También el área aledaña al Municipio de Rayones, en el extremo suroeste de los límites del Parque donde encontramos una zona típica por la endemicidad de cactáceas donde destacan los géneros Astekium y Ariocarpus, géneros con especies extremadamente raras en el mundo y endémicas.

La diversidad de flora del Parque es tal que es posible encontrar cerca de 1000 especies dentro de los límites del Parque, una buena cantidad de ellas con propiedades de construcción, maderables, medicinales, fuente de productos químicos, etc.

Especies de importancia comercial

En el Parque se presenta una gran cantidad de especies de importancia comercial controlada y con potencial de explotación entre los que destacan los taxa: Quercus spp., Pinus spp., Cupressus arizonica, Juniperus deppeana, especies que pueden ser utilizadas para venta de semilla, almácigos, árboles para reforestación.

Especies de importancia medicinal

Entre las especies con potencial medicinal  y usos afines son dentro del Parque se encuentran: orégano (Poliomintha spp.), yerbanís (Tagetes lucida), “tata lencho” (Chrysactinia mexicana) y cola de caballo (Equisetum levigatum).

Asimismo se encuentran una buena cantidad de especies con propiedades alimenticias en forma directa o como materia prima para la fabricación de jaleas, donde destacan las especies silvestres de tejocote (Crateagus spp.), granjeno (Celtis pallida), chabacano (Prunus armenica), también especies cultivadas para tales fines como manzana (Pyrus malus), membrillo (Cydonia oblonga) y durazno (Prunus persica).

Especies endémicas del parque

Las especies endémicas en el Parque y sus zonas de influencia son: Echinocereus reichembachii ssp. armatus, Echinocereus viereckii ssp. huastecensis, Echinocereus viereckii ssp. morricalli, Picea martinezi  y  Lupinus caballoanus.

Especies con status en la NOM-ECOL-2001

Las especies con status en la NOM-ECOL-2001 son las siguientes: Abies coahuilensis, Agave victoria-reginae, Coryphantha poselgeriana, Cupresus arizonica, Epithelantha micromeres, Escobaria roseana, Lophophora williamsii, Mammillaria plumosa, Picea martinezi, Pinus catarinae, Pseudotsuga mensiezi, Taxus globosa, Turbinicarpus agutí.

 

Diagnóstico de la Fauna del Parque

La riqueza de especies encontrada dentro del Parque se ve afectada por una serie de actividades humanas como lo son el pastoreo, la extracción de madera, fragmentación, asentamientos rurales, cambio de uso de tierra y actividad turística.

Los cambios en el uso de suelo han provocado la disminución de las densidades poblacionales de muchas especies de fauna silvestre de gran importancia ecológica del Parque, como es el caso del oso negro (Ursus americanus eremicus), quien al igual que otras especies con requerimientos de hábitats extensos, enfrenta los problemas de las alteraciones del medio natural, como los cambios en el uso del suelo, los incendios forestales que en ocasiones son naturales y en su gran mayoría inducidos por la gente. Se estima que en promedio se requieren de 142 hectáreas por cada oso sin que se vean afectadas las condiciones del ecosistema..

En las áreas de Laguna de Sánchez y en La Huasteca, ejemplares de esta especie han disminuido sus poblaciones debido a la cacería furtiva, al encontrarlos en sus áreas de cultivo principalmente en las plantaciones de manzana. No así  para las partes de La Trinidad y Rayones, donde se han mantenido estables.

En este mismo sentido se encuentran los felinos, por ejemplo, el jaguar (Panthera onca veraecrusis) que ha sido registrado en el Parque, siendo ésta la distribución en el rango latitudinal más elevado en el noreste de México. Sus densidades poblacionales han venido disminuyendo por la cacería furtiva y la pérdida del hábitat por incendios e implementación de áreas de cultivo, principalmente. 

Otro de los felinos que han visto alterado su hábitat es el ocelote (Leopardus pardalis albescens), el cual requiere de áreas con bajo disturbio para su desarrollo y mantenimiento de sus poblaciones viables. Sin embargo, a la fecha no se tienen estudios de ésta especie en el estado de Nuevo León que determine su densidad poblacional. En este sentido es probable que su actual distribución se concentre en las áreas menos alteradas ubicadas en la región sur del Parque.

El jaguarundi (Herpailurus yagouaroundi cacomitli) por su parte, se adapta mejor en terrenos perturbados y en zonas agrícolas, por lo que es probable que su distribución ocurra en todo el Parque. Habitantes de la comunidad de La Trinidad, Boquillas y La Huasteca mencionan que ésta especie se ha registrado en el Cerro de La Silla y en El Álamo, reportándose en Villa Montaña, San Pedro Garza García; además se tiene información sobre ejemplares que fueron cazados en El Cerrito y San Pedro, Santiago, Nuevo León. Además, mencionan que existen conflictos entre esta especie y sus habitantes, ya que tienden a consumir aves domésticas.

De las especies que más se pudo obtener información en campo es del puma o león de montaña (Felis concolor stanleyana), el cual, causa conflictos principalmente con la ganadería de bovinos y de cabras; el mayor número de reportes que se obtuvo fue en áreas de La Huasteca y de Boquillas.

Otra de las especies de gran interés para los pobladores del Parque, es el venado cola blanca (Odocoileus virginianus miquihuanensis), pero su densidad poblacional ha venido decreciendo, ya que los ejemplares son observados en áreas que no presentan buena accesibilidad. Algunas personas de las comunidades mencionan que existen gentes que realizan su aprovechamiento sin el permiso correspondiente. Sin embargo, no se permite la cacería de éstos ejemplares, por lo que se presenta la cacería furtiva en la mayor parte del Parque.

El jabalí de collar (Pecarí tajacu), puede ser observado en áreas de humedad y de matorral submontano. Según informes de los pobladores, sus poblaciones se encuentran en buenas condiciones. El venado y el jabalí, se presentan en mayor densidad poblacional en el área de la Trinidad y Rayones, disminuyendo sus poblaciones al incrementarse la latitud dentro del Parque.

Es importante mencionar que otra de las causas del por que el venado cola blanca es observada en lugares menos accesibles es por la reducción de su hábitat natural resultado de los incendios, del cambio de uso del suelo (caminos, áreas de aprovechamiento maderable, agricultura y ganadería), de los ruidos ocasionados por el trafico vehicular. Sin embargo, el venado cola blanca ve afectada su distribución principalmente por la ganadería caprina, ya que éstos compiten directamente por el alimento y no tanto por el espacio, ya que, las cabras son manejadas por sus propietarios, seleccionando las áreas de pastoreo.

Referente a la avifauna se tienen impacto en cuanto a cambio en diversidad y distribución de las especies, así como la composición de las comunidades presentes, ya que dentro del Parque encontramos especies con diferente sensibilidad al disturbio y modificación del hábitat. Sus abundancias son variables, encontrándose sitios altamente densos y otros moderadamente ocupados, especialmente en especies de aves con tolerancia al disturbio (Cathartes aura, Corvus corvus, Quiscalus mexicanus, Aphelocoma ultramarina, etc.).

La región de la Huasteca presenta una variante importante dentro del Área Natural Protegida con características de poca humedad, lo que determina la existencia de especies de avifauna propia de lugares áridos a semiáridos. Entre las especies encontradas tenemos: Callipepla squamata, Columba inca, Picoides scalaris, Pipilo fuscus, Passerina versicolor, Auriparus flaviceps, entre otros. La comunidad aviar se estima en aproximadamente 60 spp.

En esta región convergen los límites Norte y Noroeste del Área Natural Protegida y la caracteriza su cercanía con la urbe de Monterrey. Esto indica la presencia de especies adaptadas al disturbio como son: Cathartes aura, Quiscalus mexicanus, Corvus corax, Passer domesticus, entre otras. Éstas se pueden apreciar en densidades considerables (grupos mayores de 10) una dominancia en presencia y aprovechamiento de sitios con disturbio.

Dentro de esta área existen superficie desmontadas para cultivos o sobrepastoreadas, aunque no se tienen registros detallados de especies presentes en ellas, se tiene la presencia de algunos gorriones (Spizella passerina, Pooecetes gramineus)y un cambio importante en la composición de la comunidad, predominando especies generalistas con densidades de moderadas a relativamente abundante.

Uno de los atributos más sobresalientes de esta región es la presencia y ubicación de las colonias de la Cotorra Serrana Oriental (Rhynchopsitta terrisi). Después de estudios a largo plazo llevados a cabo por el ITESM, se ha logrado avanzar considerablemente en el entendimiento y protección de dicha especie endémica, catalogada como especie en peligro de extinción. Una de las principales amenazas a esta especie es la destrucción de su hábitat natural, debido a los cambios del uso del suelo, incendios forestales (naturales y provocados por el hombre), extracción de madera para combustible, actividades forestales comerciales y el intenso pastoreo por ganado caprino, el cual evita la regeneración del bosque.
La cercanía de esta región a la Cd. de Monterrey la coloca a la vez en una situación especial, ya que es aquí donde el Loro Tamaulipeco (Amazona viridigenalis), especie apreciada como mascota y conservada en cautiverio, ha encontrado refugio y establecido una colonia re-naturalizada a partir de ejemplares liberados (ya sea accidental o intencionalmente), la cual ha crecido considerablemente y ya se cuenta como elemento natural del paisaje.

Dentro de esta región se encuentran 2 especies catalogadas por la NOM-059-ECOL-2001, ejemplo de ellas son: Bubo virginianus (A) y Buteo jamaicensis (Pr).

En la región denomiada el Huajuco, las condiciones climáticas y la diversificación de estratos vegetativos sin duda favorecen la presencia de especies migratorias y residentes, reorganizándose las comunidades aviares, dominando especies insectívoras y de actividad en estratos medios y altos. Se estima una riqueza de especies que rebasa las 150, ejemplo de ellos son: Dendroica coronata, D. Townsendi, Columba livia, Picoides scalaris, Parus bicolor, Otus asio, Pitangus sulphuratus, Sayornis phoebe, Vireo belii, etc.

Igualmente existen especies de habitos “terrestre” como: Ortalis vetula, Geococcyx californianus, Bubulcus ibis, Meleagris gallopavo.

A pesar que es en esta región donde se concentra la mayor actividad turística y de descanso para los habitantes de Monterrey, la región es visitada año con año por diferentes especies invernales (Turdus migratorios, Vermivora ruficapilla, Wilsonia pusilla) y es el refugio de un gran número de especies residentes estacionales (Cyanocorax ynca, Geococcyx virginuanus, Columbina inca, etc.) y de paso (Vireo olivaceus, Passerina cyanea).

El Parque Ecológico Chipinque esta inmerso en esta área, y las especies frecuentes en las partes bajas del Parque son generalistas, encontrándose algunas otras como Trogon elegans, Piranga flava, Bubo virginianus que son de requerimientos específicos y de comportamiento discreto, en las partes . La dominancia de especie insectivoras en el sitio es considerable, no obstante su poblaciones se mantienen a manera general en densidades equilibradas.

Es en el Huajuco donde la captura de ejemplares para fin de mascota a nivel de sitio es frecuente. Las especies catalogadas con algún estatus de conservación alcanzan las 18 especies

La avifauna de la región de Laguna de Sánchez está dada por el tipo de vegetación; la riqueza de especies se estima en 147: Aphelocoma ultramarina, Columba faciata, Buteo jamaicencis, Vireo huttoni, V. Olivaceus, V. Slitarius, Melanerpes formicivorus, Otus asio, Sayonis phoebe y P. Nigricans,  entre otros.
Por ser una región que se conecta mediante cañones a la sierra de Arteaga, es ideal como paso para especies con ámbitos hogareños extensos, ejemplo de ellos lo conforman algunas rapaces, Parabuteo unicinctus, Buteo nítida, B. jamaicensis,  entre otras y especies como la cotorra serrana oriental.

El avistamiento de 9 especies de rapaces en este lugar, indica características diferentes de la región en relación a las demás, más aún cuando 7 de ellas son catalogadas con algún estatus de protección de acuerdo a la NOM-059: Parabuteo unicinctus, Buteo nítida, B. jamaicensis, Accipiter striatus, A. coperii, Buteogallus anthracinus, Falco peregrino y Aquila chrysaetos

La presencia de especies crepusculares o nocturnas es patente en esta región, los búhos y tecolotes forman parte de la comunidad aviar de este lugar y sin duda junto con las rapaces, juegan un papel muy importante en el balance de las densidades poblacionales. De ellos Strix occidentalis, Ciccaba virgata Galucidium gnoma y Otus asio, están catalogados dentro de la NOM-059. Al igual que la región del Huajuco, aquí se presenta 14 especies total dentro de la NOM-059.

En la región de La Trinidad, la comunidad aviar presente difiere en número de especies, y aunque no existe una evaluación cuantitativa de la composición de especies, las características nos indican una diversidad menor en relación a las otras regiones, pero con mayor número de especies especialistas, cuyos requerimientos se satisfacen en esta vegetación.

La región de bosque montañoso presenta su mayor actividad en los meses cálidos entre Abril y Septiembre, para bajar notoriamente en los meses de invierno. La especie más conspicua es Aphelocoma ultramarina y Cathartes aura. Se tienen reportes de Sitta carolinensis, Tyto alba, Vireo belli, entre otros.

Es importante resaltar que en la superficie del parque habitan especies de aves de importancia tanto comercial, cinegética y de autoconsumo. La comercialización ilegal de especies en el área es patente pero no extrema, no obstante de carecer de una evaluación directa. Las especies de aves canoras son con frecuencia solicitadas ya sea para el mercado regional (Monterrey-Saltillo) o como especies de ornato para los mismos pobladores del áreas. Con excepción de Passer domesticus, no se tienen reportes de especies introducidas en el parque. La fauna doméstica es un factor externo que provoca efectos directos (destrucción nidos, depredación, etc.) e indirectos (pastoreo, pisoteo, etc.) sobre las especies, la regulación de ellos no llevará a mejorar las condiciones actuales del Área Natural Protegida.

Las especies cinegéticas están presentes, la mayoría en densidades de bajas a moderadas, en relación al disturbio. Entre las más factibles están las codornices, palomas, guajolote y rapaces. Aunque no se tienen datos precisos de cacería, sin duda la caza ilegal de éstas y otras especies en el Área Natural Protegida no son sorpresa.

Especies exóticas e introducidas

En lo referente a las especies exóticas o introducidas, aunque no se ha evaluado el  impacto que tienen los animales como perros y gatos asilvestrados sobre las poblaciones de fauna silvestre en los ecosistemas del Parque, se estima que su impacto es importante en las áreas rurales. Donde normalmente, los perros domésticos hacen un uso importante de la fauna silvestre matando incluso especies mayores como los venados. Usualmente los gatos asilvestrados impactan fuertemente las poblaciones de aves, lo cual, resulta sobre todo de relevancia en donde existe un crecimiento urbano importante.

Especies en estatus de conservación

El Parque presenta una gran riqueza faunística tanto de mamíferos, aves, reptiles, insectos y anfibios por su gran diversidad de ecosistemas presentes, lo que conlleva al desarrollo de especies que son de gran interés ecológico, las cuales se ven disminuidas por diferentes factores naturales y antropogénicos, los cuales han ocasionado que algunas especies de mamíferos presenten disminuciones en sus poblaciones, resultando especies que pueden estar en algún estatus de conservación como las que se muestran en la siguiente tabla.

 

Especies en la NOM-059 con estatus de conservación.

 

Especie

Orden

NOM-059 (2001)

Herpailurus  yagouarundi

Mamífero

A

Ursus americanus eremicus

Mamífero

P

Leopardus pardalis

Mamífero

P

Leopardus wiedii

Mamífero

P

Choeronycteris mexicana

Mamífero

A

Panthera onca veraecrusis

Mamífero

Pr

 

Actividades antropogénicas que inciden sobre los recursos naturales renovables del área, las posibles fuentes de contaminación e impacto ambiental

Los impactos ambientales de origen natural identificados para la región son: inundaciones, sequías, heladas, incendios forestales, riesgos geológicos y plagas forestales. Mientras que los impactos ambientales de origen humano identificados para la región son: agricultura, ganadería, silvicultura, piscicultura, desarrollo urbano, y turismo, así como disposición de basura, uso ilegal de flora y fauna, explotación de mantos acuíferos y minería.

 

 

Zonificación n2Arriba

 

Como se mencionó en el diagnóstico, se llevó a cabo una subdivisión del área de estudio ya que se observó que existían condiciones físicas, biológicas y sociales homogéneas dentro de ciertas áreas del mismo.

El decreto del Parque, establece que en la zonificación solo se podrán definir áreas de amortiguamiento dentro de los límites del mismo.  Debido a esta restricción legal, el equipo de trabajo se vió forzado a incluir áreas cuya vocación pertenecía claramente a un tipo de “zona núcleo”, dentro de la zona denominada “de amortiguamiento”.

 

 

Para la zonificación, se tomaron en cuenta criterios de carácter físico, biológico y social, como el tipo de vegetación con alta sensibilidad ecológica, distribución de especies y pendientes, así como las actividades humanas de aprovechamientos domésticos (agrícolas, pecuarios y de uso tradicional), forestales y habitacional campestre, generándose las siguientes zonas:

Zona de Uso Tradicional.   La zona de Uso Tradicional, ocupa una superficie de 82,246 Ha y se encuentra predominantemente en las regiones de La Trinidad, El Huajuco y La Huasteca.  Las localidades más importantes que se encuentran dentro de esta Zona son: San Cristóbal, Las Tinajas, Las Comitas, Corral de Palmas, Loma Alta, Los Rodríguez, Los Hernández. En esta zona, las actividades estarán orientadas a la conservación del patrimonio biológico y ecológico del Parque; así como aquellas que representan actividades tradicionales de los pobladores del mismo. 

Zona de Aprovechamiento Sustentable de Recursos Naturales. La zona de Aprovechamiento Sustentable de los Recursos Naturales, ocupa una superficie de 3,584 Ha, y se encuentra exclusivamente en la región de La Trinidad.  Consiste de un área con una autorización de aprovechamiento forestal, asignado a los pobladores del ejido de La Trinidad.  La única localidad que se encuentran dentro de ésta zona es denominada “La Cebolla”, donde las actividades estarán orientadas a la extracción de recursos maderables y no maderables bajo un esquema de sustentabilidad.  Se deberá contar con autorizaciones vigentes de la autoridad pertinente, así como con el diseño e implementación de programas de reforestación que permitan restablecer a corto plazo los ecosistemas que previamente existieron en dichas zona.

Zona de Aprovechamiento Sustentable de Agroecosistemas. La zona de Aprovechamiento Sustentable de Agroecosistemas, ocupa una superficie de 3,469 Ha. Se encuentra primordialmente en las áreas con pendientes pequeñas, de 0 al 10%, aunque en ocasiones llega a ocupar áreas con pendientes ligeramente mayores.  Dado la fisiografía del Parque, éstas áreas están restringidas a los valles intermontanos (largos y angostos)  que ocurren paralelamente a las sierras del Parque.  Para esta zona, no existen localidades asociadas. 

Las actividades en esta subzona, estarán orientadas al cultivo de agroecosistemas de especies anuales para el consumo dentro de la comunidad, así como de plantaciones de especies frutales aptas para las condiciones de Parque y que brinden a los pobladores del Parque recursos económicos.  Además, deberá buscarse el aplicar técnicas de cultivo que eviten el uso de agroquímicos y pesticidas. 

Zona de Uso Público.  Ocupa una superficie de 3,074 Ha y se encuentra localizada en dos de las regiones del Parque: Laguna de Sánchez y La Trinidad. En la primera región ocupa una porción que asociamos a la carretera que comunica a la ciudad de Santiago (cabecera municipal) con la comunidad de Laguna de Sánchez.  La porción de la zona de uso público que ocurre en la región de la Trinidad, corresponde a un corredor asociado al río Ramos y el camino a Potrero Redondo.  En esta zona encontramos a las comunidades de Corral de Piedra y Las Adjuntas.  En ésta área el uso público dominante es el de ecoturismo y turismo de aventura, particularmente en una localidad denominada “Matacanes”. 

Zona de Asentamientos Humanos.  Ocupa una superficie de 4,423 Ha ocurriendo en las cuatro regiones del Parque.  Esta zona fue definida con base en la ubicación de los asentamientos humanos identificados por el INEGI y que tuvieran una población mayor de 10 personas.  A cada localidad así identificada, se le calculó un buffer de 1000 m a partir del punto geográfico reportado por el INEGI.  De ésta manera, en el área ocupada por ésta zona quedan incluidos los asentamientos humanos así como áreas de posible expansión.  Además, ésta zona está estrechamente ligada a la zona de aprovechamiento sustentable de agroecosistemas.   La lista de localidades que quedan incluidas en esta categoría es muy extensa, cabe mencionar a las más importantes:  Placeta, Canoas, El Pajonal, San Juan Bautista, Laguna de Sánchez, Potrero Redondo y La Cebolla, entre otros.

Zona de Rrecuperación.  Esta zona cubre una superficie de 80,595 Ha, ocurriendo en las cuatro regiones del Parque. En ella se incluyen todas las áreas que han sufrido algún tipo de alteración ecológica ya sea de forma natural (incendios o plagas) o a manos del ser humano (deforestación o pastoreo).  Las localidades asociadas a esta zona corresponden principalmente a nombres de sierras y serranías, siendo las más importantes las siguientes: Sierra Potrero de Abrego, Sierra Rancho Nuevo, Sierra El Tarillal, Sierra San Cristóbal, Sierra California, Cañón Santa Juliana y Cañón San Pablo.

 

 

Talleres de consulta pública n2Arriba

 

El desarrollo de este evento fue parte de lo planteado para tener información “de primera mano” por parte de los grupos vulnerables y usuarios del Parque Nacional Cumbres de Monterrey.

Fue la parte final de un proceso de consulta que desarrolló Pronatura Noreste en 9 comunidades del Parque, en donde realizó foros y reuniones con grupos campesinos para analizar la problemática y las soluciones locales.

El Taller Final de Consensos sirvió además, para que, de una manera abierta y horizontal, se plantearán las dudas y desacuerdos acerca del decreto de la redelimitación del Parque Nacional Cumbres de Monterrey.

Se ha intentado hacer un documento crítico, pero sencillo en su planteamiento y lectura; que refleje los problemas, soluciones y estrategias de acción que se proponen para el Parque Nacional Cumbres de Monterrey.

Agradecemos la presencia de todos los participantes, especialmente los de grupos campesinos que tuvieron que transladarse más de 4 horas hasta el sitio del evento, como los de las comunidades de La Trinidad, San Antonio de La Osamenta y La Cebolla.

2. ¿Cómo lo hicimos?: El Taller Participativo

Al realizar el Taller de Consensos, celebrado en el Hotel Cola de Caballo, en el Municipio de Santiago, Nuevo León, nos movían dos razones fundamentales:

a). Promover e impulsar la participación de los grupos vulnerables y usuarios del Parque Nacional Cumbres de Monterrey.
b). Dar a conocer el proceso de desarrollo del Programa de Manejo, así como el equipo técnico que estaba realizándolo.
c). Dilucidar dudas y dar lugar a diferentes puntos de vista respecto a la conservación y el desarrollo sostenible en el Parque.

De esta manera obtuvimos dos tipos de productos. Por un lado un diagnóstico acerca de la problemática ambiental, social y económica percibida por los grupos vulnerables y los usuarios del Parque, las propuestas para dar poder superar estos problemas y por último un portafolio sintético de perfiles de proyectos productivos y de conservación en el Parque.

El evento fue planeado y conducido por profesionales de Pronatura Noreste A.C., bajo la coordinación del M. en C. Sergio Medellín Morales, Coordinador del Programa Ecorregional de la Sierra Madre Oriental.

Para ello se enviaron invitaciones personales a representantes de grupos vulnerables en el Parque (madereros, manzaneros, agricultores, productores de vino, prestadores de servicios turísticos y extractores de material), así como a líderes locales, representantes municipales, de dependencias estatales, federales y ONG´s con interés en el Parque. El número esperado de participantes era de 100, pero se tuvo un reporte de 120 personas registradas.

El equipo operativo para la conducción del Taller estuvo integrado por personal de Pronatura Noreste, a saber, la M. en C. Carmen Treviño, el Biol. Joel Hernández, la Biol. Claudia Camacho y el Biol. Carlos del Campo. Asimismo asistieron al evento los integrantes del equipo que elabora el Programa de Manejo: la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Autónoma de Nuevo León y el Laboratorio de Sistemas Geográficos de Información del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.

Después de la inscripción de los participantes, el coordinador explicó a los asistentes cuáles serían los objetivos y la dinámica a seguir en el Taller.
Enseguida se dividió a los asistentes en 4 mesas de trabajo, invitándolos a participar según sus intereses (véase programa del Taller), a saber: Mesa 1: Producción agropecuaria sostenible; Mesa 2: Producción forestal; Mesa 3: Turismo y recreación; y Mesa 4: Extracción minera y uso del suelo. En cada una de las mesa de trabajo se trabajó analizando la problemática de la actividad en la zona, las repercusiones que tiene o que tendrá el decreto del Parque Nacional, las propuestas que se tienen para revertir la problemática y las acciones que se consideran más convenientes para integrarse en una estrategia de conservación y desarrollo para el Parque.